El Taeki-do es un Arte Marcial, que por sus características es ideal para ser practicado por niños desde edades muy tempranas, aunque bien es cierto, que la forma de enseñanza difiere bastante de la de un adulto.
El Taeki-do, conlleva una maduración física y psicológica del niño, respondiendo a algunas de sus necesidades fundamentales, relacionadas con el juego, el movimiento y la competición. Es fundamental sobre todo en niños de 5 a 9 años, la enseñanza utilizando sistemas que para ellos se asemejen a un juego, sin hacer demasiado hincapié en la especialización técnica.
A partir de los 9 ó 10 años, ya podemos profundizar más en la exigencia técnica, ya que el niño está mentalmente preparado para un trabajo técnico, algo más similar al del adulto.
La práctica del Taeki-do desde la infancia, ofrece al niño una posibilidad de higiene mental adecuada, para prevenir la aparición de trastornos de carácter y conseguir una mejor autorrealización. Así mismo ayuda a superar la carencia de comunicabilidad y la dificultad de relacionarse con los demás, dotando al niño a medida que avanza en su aprendizaje, de una notable seguridad en si mismo, mejorando la autoestima.
También como no, al niño desde muy pequeño se le va enseñando esos valores de gran importancia en las artes marciales, como son el respeto, la humildad, la paciencia, la prudencia, etc., que le ayudarán a ser una persona integra el día de mañana.
Con la práctica, se educa el carácter, enseñando a superar la incomodidad y el mal humor, afrontar la derrota, y quedar incluso en ridículo, y a pesar de todo, seguir entrenando como si nada hubiera sucedido. Esto si el instructor lo trabaja con sus alumnos mas pequeños, cuando estos entren en la etapa de la adolescencia, e incluso cuando sean adultos, afrontarán mucho mejor los fracasos de la vida, que normalmente no son pocos.
El Taeki-do, conlleva una maduración física y psicológica del niño, respondiendo a algunas de sus necesidades fundamentales, relacionadas con el juego, el movimiento y la competición. Es fundamental sobre todo en niños de 5 a 9 años, la enseñanza utilizando sistemas que para ellos se asemejen a un juego, sin hacer demasiado hincapié en la especialización técnica.
A partir de los 9 ó 10 años, ya podemos profundizar más en la exigencia técnica, ya que el niño está mentalmente preparado para un trabajo técnico, algo más similar al del adulto.
La práctica del Taeki-do desde la infancia, ofrece al niño una posibilidad de higiene mental adecuada, para prevenir la aparición de trastornos de carácter y conseguir una mejor autorrealización. Así mismo ayuda a superar la carencia de comunicabilidad y la dificultad de relacionarse con los demás, dotando al niño a medida que avanza en su aprendizaje, de una notable seguridad en si mismo, mejorando la autoestima.
También como no, al niño desde muy pequeño se le va enseñando esos valores de gran importancia en las artes marciales, como son el respeto, la humildad, la paciencia, la prudencia, etc., que le ayudarán a ser una persona integra el día de mañana.
Con la práctica, se educa el carácter, enseñando a superar la incomodidad y el mal humor, afrontar la derrota, y quedar incluso en ridículo, y a pesar de todo, seguir entrenando como si nada hubiera sucedido. Esto si el instructor lo trabaja con sus alumnos mas pequeños, cuando estos entren en la etapa de la adolescencia, e incluso cuando sean adultos, afrontarán mucho mejor los fracasos de la vida, que normalmente no son pocos.
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